Steve Harrold sintió una inmediata sensación de pánico al ver cómo se abrían los ojos de la técnica mientras le revisaba la garganta con un endoscopio guiado por imágenes. “Me di cuenta de que lo que estaba viendo no era algo bueno”, recuerda.
Steve había sentido una leve dificultad para tragar, y se lo mencionó a su dentista durante una limpieza de rutina. Esos primeros signos de cáncer de garganta llevaron a una tomografía computarizada, que confirmó que había una masa cancerosa del tamaño de una uva en su amígdala derecha.
“Fue como un golpe cósmico que me dijeran, a los 63 años y en excelente estado de salud, que tenía cáncer de garganta; sacudió el suelo bajo mis pies”, recuerda Steve, quien está casado y es padre de dos hijos adultos. “Mi mente no paraba, pero mi esposa, Sara, fue mi roca. Me tomó de la mano y dijo que lo enfrentaríamos juntos”.
Aunque él y Sara viven en Massachusetts, Steve decidió recibir su tratamiento en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) de Manhattan. Pudo aprovechar un beneficio ofrecido por su empleador, Corning, Inc., que tiene una alianza con MSK Direct, un programa que ofrece acceso rápido a la atención oncológica de primer nivel de MSK para empleados y sus familias.
Mientras Steve recibía tratamiento en MSK, él y Sara pudieron hospedarse en el Hope Lodge de Manhattan. Hope Lodge, administrado por la Sociedad Americana contra el Cáncer, ofrece alojamiento gratuito para pacientes adultos que reciben tratamiento contra el cáncer en cualquier hospital de la ciudad de Nueva York. Fue su hogar lejos de su hogar durante casi dos meses.
“Hope Lodge fue todo lo que esperábamos y más”, dice Sara, y agrega que allí pudieron conectarse con otras familias que se estaban hospedando y que estaban atravesando un diagnóstico y tratamiento similares. “Era cómodo y conveniente, y agradezco el gran sentido de comunidad que sentí durante este momento tan difícil”.
Beneficios de MSK Direct
MSK fue el primer y único centro oncológico al que Steve acudió después de recibir el diagnóstico, a pesar de que él y Sara viven en Newburyport, Massachusetts, a aproximadamente una hora de Boston. Steve conocía personas que habían tenido un buen resultado después de hacer el tratamiento en MSK, y sabía que MSK Direct podía conectarlo rápidamente con expertos de MSK especializados en el tratamiento de los cánceres de cabeza y cuello.
En apenas dos días, MSK Direct le ayudó a programar una consulta con el cirujano de cabeza y cuello de MSK, el Dr. Babak Givi, MD, en la ciudad de Nueva York.
“Nuestros miedos se disiparon porque se acercó a nosotros con calma y compasión, y nos hizo sentir cómodos. Además, sabíamos que MSK tenía experiencia en el tratamiento del tipo específico de tumor que yo tenía”, explica Steve. “Esto nos dio la confianza de saber que estábamos en el lugar correcto y de que yo podía superar esto”.
“Hablamos sobre la opción de tener otra consulta en un hospital de Boston, por lo que pensábamos que sería más conveniente”, agrega Sara. “Pero nos sentimos tan bien y tranquilos después de nuestra primera visita a MSK, que simplemente supimos que era allí donde queríamos estar”.
Atención oncológica lejos de casa
Más de 5,000 personas viajan más de 150 millas (cerca de 240 km) cada año para recibir atención oncológica en MSK. En 2024, más de 500 pacientes de más de 70 países viajaron a los Estados Unidos para recibir tratamiento o consultas en MSK.
MSK ofrece muchos recursos para las familias que viajan desde distintas partes de los Estados Unidos para recibir atención en MSK, incluido el asesoramiento por parte de trabajadores sociales sobre cómo hacer frente a un diagnóstico de cáncer. Es posible que algunos pacientes reúnan los requisitos para recibir apoyo adicional que les ayude a resolver inquietudes prácticas y logísticas relacionadas con el transporte y el alojamiento cerca de los centros de tratamiento de MSK.
Lo mismo ocurre con los pacientes que vienen de otros países. “Nuestros asesores especializados brindan asistencia personalizada para asegurarse de que cada paciente internacional se sienta acompañado y atendido desde el momento en que se comunica con nosotros para coordinar su atención”, afirma Alexandra Forauer, directora del Bobst International Center de MSK.
Dónde hospedarse durante el tratamiento contra el cáncer en MSK
Para Steve, el tratamiento en MSK para el cáncer de garganta incluyó radioterapia cinco días a la semana durante siete semanas. Además, recibió seis infusiones de quimioterapia e hidratación intravenosa antes, durante y al finalizar cada sesión de quimioterapia.
Steve y Sara reconocieron que necesitaban quedarse en Manhattan durante el tratamiento, pero era diciembre, cuando el alojamiento es escaso y los precios son más altos debido a la temporada turística de las fiestas.
“Estábamos desesperados. Nuestra principal pregunta para el equipo de atención era: ‘¿Dónde vamos a vivir?’”, dice Steve.
Fue entonces cuando su oncólogo radioterapeuta, el Dr., Sean McBride, MD, lo remitió a Emma Uribe, LMSW, trabajadora social clínica en MSK. Al día siguiente, ella llamó a Steve para hablar sobre sus opciones, que incluían Hope Lodge, así como una lista de hoteles cercanos que ofrecen tarifas con descuento para personas que reciben atención en MSK.
Ella presentó una solicitud en su nombre para hospedarse en Hope Lodge, que asigna los lugares por orden de llegada. Además de estar abierto a pacientes que padecen cáncer y reciben tratamiento en cualquier hospital de la ciudad de Nueva York, no existen requisitos de elegibilidad basados en los ingresos. Los pacientes deben estar en tratamiento activo contra el cáncer, vivir a más de 30 millas (más de 48 km) de Hope Lodge, hospedarse un mínimo de tres noches y contar con un cuidador que se quede con ellos.
Steve y Sara fueron colocados en lista de espera para Hope Lodge, por lo que primero se hospedaron en Helmsley Medical Towers en Manhattan, que ofrece una tarifa con descuento para pacientes de MSK. Tres días después, Steve recibió una llamada de Hope Lodge informándole que había una habitación disponible. Tuvieron suerte: la lista de espera puede variar.
Un hogar lejos de casa
Hope Lodge resultó ser una verdadera bendición para Steve y Sara. No solo ofrece alojamiento gratuito, sino que también brinda una comunidad de personas que están atravesando una experiencia similar.
Al principio, Sara dudaba en mudarse porque no estaba segura de cómo sería vivir en una comunidad compartida. Tenían una habitación y un baño privados, pero compartían la cocina y la despensa, la lavandería, las salas de actividades, una biblioteca, una amplia terraza al aire libre y otros espacios comunes muy bien equipados.
El día después de mudarse, Sara conoció en la cocina a dos mujeres cuyos esposos tenían el mismo diagnóstico que Steve. “Fue muy reconfortante porque ellas habían pasado por más etapas en su proceso y me dieron sugerencias y consejos sobre qué esperar”, explica Sara. “Fue agradable tener a alguien con quien hablar”.
Según la trabajadora social Uribe, ese sentido de comunidad es importante para muchos pacientes y cuidadores. “Recibir tratamiento contra el cáncer puede ser una experiencia muy solitaria, independientemente del apoyo social que se tenga”, explica. “Las personas aprecian que Hope Lodge ofrece la oportunidad de conectarse con otras personas que realmente comprenden lo que uno está viviendo a través de experiencias compartidas”.
Hope Lodge también ofrece espacios tranquilos para trabajar para pacientes como Steve, que pueden seguir trabajando de forma remota durante su atención oncológica, y cuenta con áreas cómodas para las visitas de familiares. “Nuestros hijos querían mostrar su apoyo, pero no podían pasar siete semanas en Nueva York lejos de sus trabajos y familias”, dice Steve. “Así que vinieron a visitarnos un fin de semana y tuvimos el espacio en Hope Lodge para sentarnos, hablar y conectar como familia”.
Otra ventaja de alojarse en Hope Lodge es el servicio de transporte gratuito que opera regularmente hacia y desde los centros médicos cercanos de MSK, por lo que Steve no tuvo que preocuparse por tomar un taxi o el metro para llegar a sus citas. Él y Sara se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que era más fácil recibir tratamiento en MSK, en Manhattan, que en un hospital más cercano a su casa en Boston, donde tendrían que conducir de ida y vuelta todos los días.
“Hope Lodge es un lugar muy acogedor”, afirma Steve, quien agrega que el personal hizo todo lo posible por aliviar la carga de los pacientes y sus familias. “Estamos muy agradecidos de que todos nos hicieran sentir tan bienvenidos en un lugar aterrador lejos de casa”.
Atención oncológica que hace que el viaje valga la pena
Ya de regreso en su hogar y recuperándose en Newburyport, Steve no puede dejar de hablar sobre la excelente atención que recibió en MSK y del personal que lo cuidó. “Fue un esfuerzo de equipo, y sentimos que éramos el centro de ese equipo”, dice.
Sigue sintiendo el apoyo de su equipo de atención. Recientemente, un viernes a las 8 p. m., estuvo hablando por teléfono con su oncólogo médico, el Dr. Winston Wong, MD, que le ayudó a reponer su medicamento contra las náuseas. “No me lo esperaba, pero hizo el pedido a la farmacia esa misma noche”.
Steve conoció a muchos de los empleados durante su tratamiento en MSK, desde el personal de recepción hasta los enfermeros y técnicos. “Desarrollamos una relación con ellos y nos impresionó mucho la compasión y amabilidad que mostraron”, recuerda Steve, quien se aseguró de llevarles presentes y tarjetas regalo de Starbucks para compartir con ellos en Navidad. “Todos se esforzaron por tener una buena relación con nosotros. Podía chocar los cinco con los guardias de seguridad, saludar con el puño a los técnicos y hablar con todo el mundo”.
Steve se comunicaba con su equipo de atención todas las semanas para hablar de cómo se sentía, tanto física como emocionalmente. Trataron temas relacionados con la nutrición, cómo manejar los efectos secundarios como la fatiga y las náuseas, y le brindaron terapia ocupacional para mantener los músculos de la garganta y la capacidad de tragar.
“Siempre me preguntaban qué dudas o preocupaciones teníamos y nos ofrecían información que nos ayudaba a entender que lo que estábamos viviendo era normal en relación con el tratamiento”, dice Steve. “Fue una experiencia abrumadora, pero MSK hizo que la incertidumbre y el miedo desaparecieran”.