Es posible que el cáncer haya desaparecido, pero para muchos pacientes los estudios médicos continúan, al igual que el miedo y la preocupación.
Ahora, un grupo de profesionales de enfermería de radiología del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) afirma que es momento de generar conciencia y ofrecer alivio a los innumerables pacientes y cuidadores de todo el país que sufren ansiedad relacionada con las exploraciones de radiología, una experiencia que se ha denominado “ansiedad por las exploraciones”.
“Incluso nuestros pacientes sanos sufren ansiedad”, dice Ashley Hole, enfermera practicante especializada en radiología de MSK. “Permanece con ellos incluso cuando están en remisión”.
Eso es precisamente lo que ocurre con Stacey Kaminsky, a quien le diagnosticaron cáncer de mama en estadio 3 hace ocho años. “Tengo el mismo nivel de ansiedad por el seguimiento médico que cuando me diagnosticaron”, comenta. “Cada vez que escucho la palabra resonancia magnética, siento un vacío en el estómago”.
Después de la cirugía y de decenas de sesiones de quimioterapia y radioterapia no hay evidencia de enfermedad. Sin embargo, Stacey continúa realizándose exploraciones periódicas para detectar una posible recurrencia del cáncer y para ayudar a diagnosticar la causa de los dolorosos efectos secundarios del tratamiento, entre ellos dolor de espalda, neuropatía y tejido fibrótico en los brazos. Una tomografía por emisión de positrones (PET) detectó un tumor cerebral no canceroso que ahora también requiere exploraciones anuales.
“Es aterrador, porque nunca se sabe qué van a encontrar”, dice. “¿Encontrarán un tumor? ¿Mi cicatrización fibrótica habrá empeorado? ¿Qué le pasa a mi columna?”
Después de una exploración por PET, su miedo fue tan intenso que salió de la sala y vomitó. “He cancelado citas porque simplemente no podía soportarlo”, comenta.
La ansiedad por las exploraciones es normal
La ansiedad de Stacey llegó a ser tan incapacitante que buscó ayuda del psiquiatra de MSK, Michael Rosenthal, MD.
El Dr. Rosenthal le explicó que la ansiedad por las exploraciones no solo es frecuente, sino que también es esperable: “Yo diría que es una respuesta humana normal ante una experiencia muy aterradora y potencialmente mortal”.
El Dr. Rosenthal tranquiliza a los pacientes que todavía pueden seguir sintiéndose ansiosos incluso años después de que no se detecten signos de cáncer. El simple hecho de entrar al hospital para realizarse una exploración puede desencadenar una respuesta de estrés.
“Por supuesto que se siente como una cuestión de vida o muerte, porque en algún momento realmente lo fue”, explica. “Su cuerpo sigue reaccionando de esa manera y esa es una emoción normal. Lo transporta de nuevo a ese momento: su cuerpo y su mente recuerdan cómo fue recibir esa mala noticia”.
La ayuda empieza aquí
Al ver que tantos pacientes y cuidadores tenían dificultades para afrontar la ansiedad por las exploraciones, un grupo de profesionales de enfermería de radiología de MSK formó un equipo para encontrar una solución. Tras revisar decenas de estudios, descubrieron que, aunque la ansiedad por las exploraciones está muy extendida, con frecuencia no se reconoce.
“Darles a los pacientes el término “ansiedad por las exploraciones” para expresar de forma clara el malestar que están experimentando fue fundamental”, escribieron Ashley Hole y las coautoras Jaclyn Adronico, Kelly Bonenfant y Mary Elizabeth Davis en un informe publicado en el Journal of Radiology Nursing.
El personal de enfermería utilizó sus hallazgos para desarrollar una capacitación dirigida a profesionales, así como un folleto detallado para pacientes y cuidadores que ofrece una amplia variedad de técnicas de relajación para diferentes situaciones.
Para algunas personas, la ansiedad es mayor antes de la exploración. Para otras, durante el procedimiento. Para la mayoría, el momento más difícil es la espera de los resultados. La primera estrategia para afrontarla consiste en hablar sobre cómo se sienten. Los videos guiados de meditación también pueden ser de ayuda.
Las recomendaciones de MSK se comparten en todo el país
Los hallazgos y recomendaciones del equipo de MSK ahora se comparten con el personal de enfermería y tecnólogos en radiología de todo el país, incluso con quienes no se especializan en oncología. El folleto también está disponible en español, chino simplificado y ruso. Este proyecto es el resultado del compromiso constante del personal de enfermería de MSK con la innovación y el intercambio de conocimientos para mejorar la experiencia de los pacientes, una de las razones por las que recientemente MSK obtuvo la designación Magnet®, el máximo reconocimiento en enfermería.
Stacey afirma que sentir que su equipo de atención valida sus emociones fue fundamental para poder afrontar sus resonancias magnéticas, ya que el personal de enfermería y los técnicos le explican cada paso del procedimiento. Ella afirma que “simplemente escuchar una voz tranquilizadora a través del equipo es de gran ayuda”.
Actualmente, Stacey utiliza técnicas de visualización e imagina un viaje en automóvil desde la entrada de su casa hasta el hospital que dura exactamente lo mismo que la exploración. Si llega mentalmente a su destino antes de que termine la exploración, simplemente repite palabras que le transmiten fortaleza al ritmo de los golpes del equipo. Es su propio mantra de sanación.
“Convierto esos golpes en un canto: Vete. Vete. Ya terminé. Ya terminé. Ya terminé”.
Consejos para aliviar la ansiedad por las exploraciones
- Programe un momento para preocuparse: reserve hasta una hora al día para pensar en la exploración. Imagine el peor escenario posible. Hable sobre ello con alguien. Cuando ese tiempo termine, retome sus actividades.
- Lleve un diario: escribir sus miedos puede ayudarle a procesar las emociones relacionadas con la exploración y a recordar las estrategias que le funcionaron anteriormente.
- Haga un ejercicio de conexión con el presente: no puede controlar el futuro, pero en este momento está bien. Concéntrese en el presente: comience respirando profundamente. Preste atención a lo que puede ver, oír, saborear y oler. Apoye firmemente los pies sobre el suelo. ¿Qué puede sentir?