¿Puede el ejercicio influir en el cáncer de próstata? Un ensayo clínico pionero en su tipo

 

Un ensayo clínico dirigido por el científico especializado en ejercicio Lee Jones, PhD, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center sugiere que realizar determinadas cantidades de ejercicio de resistencia antes de la cirugía en hombres con cáncer de próstata en estadio temprano puede mejorar significativamente dos biomarcadores clave asociados con mejores resultados clínicos.

“Hasta donde sabemos, este es el primer ensayo clínico de fase 1a sobre terapia con ejercicio en personas con cualquier tipo de diagnóstico de cáncer”, afirma el Dr. Jones. Los resultados del ensayo clínico se publicaron en JAMA Oncology en julio de 2024.

“Creemos que estos resultados pueden ser útiles para las personas que enfrentan este diagnóstico en particular y que este ensayo clínico representa un importante avance en la investigación rigurosa sobre cómo el ejercicio influye en la progresión y la propagación del cáncer”, agrega el Dr. Jones.

A continuación, responde algunas preguntas sobre el ensayo clínico.

¿Por qué realizó esta investigación sobre el ejercicio y el cáncer de próstata?

Sabíamos, gracias a diversas investigaciones, incluidas las nuestras, que el ejercicio (informado por los propios participantes) se asocia con una reducción del riesgo de progresión del cáncer de próstata. También observamos que los hombres que dicen realizar ejercicio con regularidad tienen un menor riesgo de morir por cáncer de próstata que aquellos que indican no hacerlo.

Sin embargo, esa conclusión se basó en datos que ya se habían recopilado. Por lo tanto, contábamos con una observación interesante, pero no la habíamos evaluado rigurosamente en ensayos prospectivos en los que se “tratara” específicamente a los hombres con cantidades controladas de terapia con ejercicio prescritas del mismo modo que se prueban y prescriben los fármacos: con una duración, una frecuencia semanal y una intensidad determinadas.

Además, teníamos muchas preguntas, como cuál es la cantidad máxima factible de ejercicio estructurado que los hombres con cáncer de próstata pueden realizar con buen nivel de cumplimiento. También queríamos saber si el ejercicio tiene realmente algún efecto biológico sobre el propio tumor. Para responder estas importantes preguntas, necesitábamos evaluar directamente la terapia con ejercicio.

¿Por qué decidió realizar un ensayo clínico para evaluar los efectos del ejercicio sobre el cáncer de próstata?

Interactúo frecuentemente con mis colegas de MSK, muchos de los cuales son oncólogos médicos que evalúan nuevos fármacos contra el cáncer. Observé la manera en que desarrollan los fármacos y pensé que debíamos investigar el efecto de la terapia con ejercicio sobre el cáncer de una forma similar a la que se utiliza para evaluar un fármaco.

Un ensayo clínico de fase 1 con un nuevo fármaco se diseña para evaluar la seguridad y la toxicidad del medicamento en diferentes niveles de dosis, con el fin de determinar la dosis más adecuada para estudios de mayor escala. Un ensayo en fase temprana también busca identificar actividad biológica que proporcione indicios sólidos de que el fármaco está ejerciendo un efecto antitumoral.

Tomamos esos mismos principios y los aplicamos, por primera vez, a la terapia con ejercicio en personas con cáncer. Ya sabíamos que la terapia con ejercicio era generalmente segura en dosis más bajas para los pacientes, pero desconocíamos si podía afectar la biología del propio tumor.

Al igual que en los ensayos clínicos de fármacos contra el cáncer, queríamos determinar cuál era la dosis más adecuada de terapia con ejercicio que los hombres podían cumplir y que, además, incidía en la biología del tumor. A esta dosis la denominamos dosis recomendada para la fase 2.

¿Por qué eligieron estudiar el cáncer de próstata?

Sabíamos, a partir de ensayos previos, que la terapia con ejercicio ayuda a los hombres a sobrellevar los efectos secundarios del cáncer de próstata y de su tratamiento. Para evaluar sus efectos sobre el propio cáncer de próstata, optamos por realizar este estudio en hombres que tenían programada una cirugía para tratar su enfermedad.

La razón es que podíamos examinar cómo cambiaba el propio tumor antes y después de la terapia con ejercicio mediante el análisis de las modificaciones observadas desde el diagnóstico inicial hasta el momento de la cirugía. En MSK, por lo general, transcurren alrededor de cuatro semanas entre el diagnóstico y la cirugía para extirpar el tumor. Ese período puede variar de un hospital a otro.

Eso significó que disponíamos de un período aproximado de cuatro semanas para evaluar exclusivamente el efecto de la terapia con ejercicio, cuando ninguno de los participantes había recibido tratamientos como radioterapia o quimioterapia.

¿Cómo llevaron a cabo el ensayo clínico?

Para facilitar la realización rigurosa de este ensayo, nuestra prioridad fue hacerlo lo más sencillo posible para los pacientes. Para ello, desarrollamos una plataforma digital para el ejercicio (DPEx), un enfoque centrado en el paciente en el que todos los aspectos del estudio (excepto los procedimientos clínicos habituales) tienen lugar en el hogar de la persona, en lugar de pedirle que acuda a una clínica varias veces por semana.

Los participantes del ensayo fueron 53 hombres sedentarios. Tenían edades que iban de 47 a 74 años. Más de un tercio se identificó como no blanco.  

Posteriormente, nuestro equipo entregó un kit del estudio en el domicilio de cada paciente. Este incluía una cinta de correr, un iPad con todas las aplicaciones necesarias previamente instaladas, un reloj inteligente, un monitor continuo de glucosa, un tensiómetro y una balanza digital.

Antes de comenzar la terapia con ejercicio, todos los hombres se sometieron a una evaluación de su condición física para garantizar que el ejercicio fuera seguro. Además, utilizamos esta información para personalizar la intensidad del nivel de terapia con ejercicio.

A continuación, asignamos a los participantes a niveles progresivamente mayores de terapia con ejercicio. La dosis más baja que evaluamos fue de 90 minutos (1,5 horas) por semana. Una vez que comprobamos que esta dosis podía realizarse con buena adherencia, comenzamos a evaluar dosis más elevadas, aumentando progresivamente a 150, 225, 300, 375 y, finalmente, 450 minutos (7,5 horas) por semana.

Todas las sesiones de ejercicio consistieron en caminar sobre una cinta de correr. La intensidad varió de leve a alta, y la duración de cada sesión osciló entre 20 y 90 minutos, dependiendo del nivel de ejercicio asignado a cada participante.

Para cada sesión, los participantes programaban el horario en el que realizarían el entrenamiento previsto en la cinta de correr del estudio, y uno de nuestros fisiólogos del ejercicio supervisaba la actividad en tiempo real a través de Zoom.

¿Cómo evaluó el ensayo clínico si el ejercicio afectó al tumor de próstata?

Medimos dos biomarcadores asociados con los resultados clínicos tras un diagnóstico de cáncer de próstata.

El primero es Ki-67, un marcador que indica la velocidad con la que se dividen las células cancerosas, es decir, la proliferación celular tumoral.El segundo es el PSA, o antígeno prostático específico, un biomarcador ampliamente establecido del riesgo y la progresión del cáncer de próstata. Buscábamos observar una disminución de estos biomarcadores después de los distintos niveles de ejercicio.

Sin embargo, es importante hacer una distinción para comprender el ensayo. Utilizamos estos biomarcadores para ayudar a evaluar si el ejercicio tiene algún efecto sobre el tumor; es decir, buscábamos una “señal”. Nuestro estudio no investigó si el ejercicio conduce a una mayor supervivencia o a mejores resultados clínicos, ya que eso requerirá ensayos clínicos más amplios y de mayor duración.

¿Qué demostró el ensayo sobre la cantidad necesaria de ejercicio?

En primer lugar, observamos que los hombres sedentarios pudieron completar de manera constante niveles muy elevados de terapia con ejercicio, considerablemente superiores a los que suelen evaluarse en los estudios sobre ejercicio y cáncer. Además, no se registraron eventos adversos graves, lo que significa que el ejercicio realizado por todos los participantes fue seguro para ellos.

En segundo lugar, concluimos que 225 minutos (3 horas y 45 minutos) por semana constituyen la dosis adecuada, ya que es la menor cantidad de ejercicio que resultó factible y que, al mismo tiempo, mejoró los biomarcadores del cáncer de próstata que medimos.

Esto equivale a 45 minutos de ejercicio moderado cinco veces por semana. Los niveles de dosis inferiores a 225 minutos por semana no influyeron en los biomarcadores del cáncer de próstata, mientras que las dosis de 300 y 375 minutos se asociaron con reducciones similares, aunque solo ligeramente mayores, de dichos biomarcadores.

En otras palabras, los niveles bajos de ejercicio no tuvieron ningún efecto, pero superar los 225 minutos semanales no proporcionó beneficios adicionales. Este es un hallazgo muy importante, al menos desde la perspectiva del cáncer de próstata. ¿Por qué pedirles a las personas que realicen una cantidad excesiva de ejercicio si no es necesario?

¿Cuáles son los próximos pasos de su investigación sobre el ejercicio como tratamiento contra el cáncer?  

En estrecha colaboración con el Dr. Paul Boutros, experto en genómica del cáncer de próstata de la University of California, Los Angeles, ya iniciamos un ensayo clínico de fase 2 que utiliza la dosis de 225 minutos para comprender mejor cómo el ejercicio puede influir en la progresión del cáncer de próstata.

También esperamos iniciar ensayos clínicos similares para otros tipos de cáncer de tumores sólidos, incluidos estudios destinados a evaluar si los cánceres con determinadas mutaciones genéticas responden de manera diferente al ejercicio.

MSK es una institución líder en la investigación de la relación entre factores relacionados con el estilo de vida, como la alimentación y el ejercicio, y el cáncer. Esperamos seguir utilizando ensayos clínicos para investigar rigurosamente el potencial del ejercicio como herramienta para influir en numerosos tipos de cáncer.

Obtenga más información sobre el Programa de Oncología del Ejercicio de MSK.