Hablar sobre un diagnóstico de cáncer puede ser difícil.
Hablar con amigos, familiares y otras personas sobre un diagnóstico de cáncer relacionado con el VPH puede resultar especialmente difícil para muchas personas.
Victoria Lassen, trabajadora social clínica del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK), ha asesorado a personas con cáncer relacionado con el VPH, el virus del papiloma humano. Entre estos se encuentran ciertas formas de cáncer de cuello uterino, de garganta, de ano, de vulva y otros tipos de cáncer.
El VPH es la infección de transmisión sexual más común. Desde los CDC señalan: “El VPH es tan común que casi todos los hombres y mujeres sexualmente activos contraen el virus en algún momento de sus vidas”.
La mayoría de las personas eliminarán el virus del cuerpo de forma natural. Y la vacunación contra el VPH, que comenzó en 2006, ha demostrado ser eficaz para reducir la infección por el VPH, prevenir el cáncer y salvar vidas.
Sin embargo, la mayoría de los adultos no han recibido la vacuna. Y el virus puede permanecer en algunas personas durante décadas, y en algunos casos se convierte en cáncer. Cada año, se diagnostican aproximadamente 45,000 casos de cáncer asociados al VPH en los Estados Unidos; 25,400 casos en mujeres y 19,900 en hombres.
Victoria Lassen comparte cómo ha ayudado a personas con diferentes tipos de cáncer relacionados con el VPH.
¿Qué preocupaciones comparten contigo las personas con algún cáncer relacionado con el VPH?
Muchas personas hablan de sentimientos de vergüenza, culpa y bochorno, especialmente al hablar sobre su diagnóstico de cáncer con familiares y amigos. Cuando se trata de los casos de cáncer relacionados con el VPH, a veces existe la sensación de que se podrían haber prevenido o de que la persona hizo algo para provocar el cáncer.
Pero simplemente, esto no es verdad. EL VPH es muy común. He trabajado con personas de entre 30 y 70 años. Las personas deben entender que no tienen la culpa de contraer infecciones por VPH o cáncer. Se trata de una enfermedad, no de una falta moral. A veces, estos sentimientos de vergüenza son un intento de tomar el control de una situación sobre la que la persona realmente no tenía control alguno.
¿Qué consejo le da a la gente?
En lugar de intentar encontrar una razón a lo que ha sucedido, se puede cambiar el enfoque y ver el significado. Al hablar y reflexionar sobre cómo se sienten, pueden avanzar hacia la resiliencia ante la vergüenza y cultivarla. Esa es la idea: reformular los sentimientos de vergüenza y culpa y avanzar hacia la amabilidad y la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.
La vergüenza prospera en el aislamiento y el secreto. Unirse a un grupo de apoyo, hablar con un terapeuta o mantener conversaciones sinceras con seres queridos en los que confía puede ayudarle a mantenerse en contacto con otras personas y aprender de sus experiencias.
¿De qué otra manera pueden ayudar los grupos de apoyo y los asesores?
Los grupos de apoyo ayudan a normalizar la experiencia de una persona con el cáncer. Ayudan a combatir el aislamiento a través de la conexión: la persona no está sola en su experiencia.
Estos grupos de apoyo también pueden ayudar a una persona a manejar conversaciones difíciles sobre su diagnóstico que tal vez quiera tener con familiares y amigos.
Para las personas que se enfrentan a un diagnóstico relacionado con el VPH, también puede ser útil desafiar cualquier pensamiento negativo y preguntarse: “¿Este pensamiento me ayuda o me daña en este momento? ¿Me gustaría que un amigo se sintiera así?” Hablar con un trabajador social o con personas que saben por lo que está pasando puede servirle de ayuda.
¿Qué ha resultado útil para las personas cuando informan a sus seres queridos sobre su diagnóstico?
En primer lugar, está bien no tener respuestas o no sentirse preparado para compartir. Especialmente cuando una persona hace una pregunta que parece venir de su propio miedo y emoción; como paciente de cáncer, no tiene que cargar con todas sus emociones y las de otra persona también.
Al prepararse para estas conversaciones, es útil planificar lo que se quiere hacer. ¿Quién debe saberlo primero? ¿Existe un círculo íntimo? Hacer una lista puede ser útil. Planifique cómo y dónde quiere contárselo a la gente. ¿Quiere hacerlo en una conversación o por correo electrónico? ¿Prefiere contárselo a todos los que quiera que lo sepan o contárselo a unas pocas personas de confianza y que ellas se lo cuenten a los demás de una forma que respete sus necesidades?
Las personas a las que se lo cuente pueden tener preguntas sobre el VPH y el cáncer. Es útil decidir con anticipación cómo quiere responder a las preguntas. Para algunas personas, lo mejor es establecer límites moderados. Puede decir: “Les contaré más cuando mi médico me dé más información” o “Ahora mismo no me siento cómodo hablando de esto”.
Para otras personas, puede parecer adecuado informar a sus seres queridos sobre el VPH, sobre lo común que es y que la vacuna contra el VPH puede ayudar a prevenir infecciones y cáncer. Para algunas personas, hablar abiertamente sobre el VPH y el hecho de que puede causar cáncer ayuda a sacarle el estigma y les da una sensación de control.
¿Qué pasa cuando la gente pregunta: “¿Cómo puedo ayudar?”
Puede ser útil preparar una respuesta a esta pregunta. Está perfectamente bien responder: “Todavía no lo sé”.
Pero también está bien pedir algo concreto, por ejemplo: ¿Podrías hacer la cena esta semana? ¿Podrías ayudarme a llevar a los niños a la escuela? ¿Podrías llevarme a una cita médica? ¿Puedo contar contigo para desahogarme y expresar lo que siento?
A veces, las personas con cáncer tienen miedo de ser una carga. Pero ayudar a una persona que lo necesita puede fortalecer la conexión entre ambas personas.
¿Qué deberían tener en cuenta las personas mientras atraviesan el tratamiento?
El autocuidado es importante. Parte del autocuidado consiste en proteger su energía y decidir cuánto quiere compartir. Por ejemplo, puede designar a una persona para que envíe un correo electrónico con actualizaciones sobre su estado a quienes quiera informar, en lugar de tener muchas conversaciones, lo cual puede ser agotador.
También puede ser útil encontrar algo que le ayude a relajarse después de tener conversaciones difíciles. Puede ser salir a caminar al aire libre. O pedirle un abrazo a alguien. Incluso algo tan simple como recordar tomar un vaso de agua justo después de la conversación puede ayudarle a sentirse mejor después de una conversación difícil. Identifique qué le ayuda a reducir el estrés y planee hacerlo.
Cuando enfrenta el cáncer, tener compasión y empatía con usted mismo es fundamental.