Revisión de datos: 7 mitos instalados sobre las vacunas contra el COVID-19

Español
Share
Print
La anestesióloga Anoushka Afonso recibiendo la vacuna contra el COVID-19.

La enfermera clínica Janine Guerra le administra la vacuna contra el COVID-19 a la anestesióloga de MSK, Anoushka Afonso.

Mito: Las vacunas de ARNm modifican el ADN y pueden provocar cáncer.

Verdad: Ninguna de las vacunas interactúa o modifica el ADN de ninguna manera, por lo que no pueden provocar cáncer.

El ARN mensajero (ARNm) no es lo mismo que el ADN y no puede combinarse con el ADN para modificar el código genético. Así es como funcionan realmente las vacunas de ARNm:

Las vacunas de ARNm utilizan una pequeñísima parte del código genético del coronavirus para enseñarle al sistema inmunitario a producir una proteína que desencadenará una respuesta inmunitaria en caso de contagio. El ARNm es frágil, por lo que luego de darle las instrucciones a las células, este se descompone y desaparece del cuerpo (en alrededor de 72 horas). El ARNm ni siquiera va al núcleo de la célula, la parte que contiene el ADN.

Por lo tanto, no es cierto el mito que dice que de alguna manera la vacuna de ARNm podría inactivar los genes supresores de tumores.

Seguridad y eficacia de la vacuna contra el COVID-19: información actualizada
Aprende de la especialista en enfermedades infecciosas de MSK, Mini Kamboj, sobre lo que necesitas saber con respecto a las vacunas contra el COVID-19.
Volver al principio

Mito: Si no tengo riesgo de complicaciones graves de COVID-19 no necesito la vacuna.

Verdad: Las personas sanas pueden tener una infección por COVID-19 grave. Aunque tienen un menor riesgo de sufrir complicaciones graves por COVID-19, pueden contraer y propagar el virus. Al vacunarte te proteges a ti mismo y proteges al resto de la comunidad.

Volver al principio

Mito: Obtener la inmunidad de forma natural es más seguro que obtenerla de una vacuna.

Verdad: El grado de inmunidad natural que una persona obtiene después de una infección varía de una persona a otra. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las primeras pruebas sugieren que la inmunidad natural puede no durar mucho. Desarrollar inmunidad a partir de la vacuna es menos arriesgado que hacerlo de forma natural porque no hay modo de predecir la gravedad de los síntomas si se contrae COVID-19.

Esperamos que cuando el 70 % de la población haya recibido la vacuna o se haya contagiado, logremos lo que se conoce como “inmunidad colectiva”, lo que significa que las posibilidades de que el virus siga circulando son muy bajas. Esperar a alcanzar esa cifra de forma natural, sin vacunar a la población, haría que el COVID-19 perdure por más tiempo.

Volver al principio

Mito: Si me vacuno me enfermaré.

Verdad: La vacuna no contiene ninguna parte del virus COVID-19, ni vivo ni inactivado. No hará que des positivo en una prueba que busque una infección activa por COVID-19. Algunas personas que recibieron las vacunas informaron que tuvieron efectos secundarios leves o moderados, como dolor en el sitio de la inyección, fatiga (sentir cansancio), dolor de cabeza y dolor muscular. No todas las personas tienen efectos secundarios. Pero si los tuvieras, estos son normales y es una señal de que tu cuerpo está creando defensas contra el virus.

Information for Patients and Caregivers
Learn about our response to COVID-19 and our updated policies to protect our patients and staff.
Volver al principio

Mito: Las vacunas se desarrollaron muy rápido. No podemos estar seguros de que sean seguras.

Verdad: Las vacunas contra el COVID-19 se desarrollaron rápidamente en comparación con vacunas anteriores porque científicos, médicos y agencias gubernamentales de todo el mundo invirtieron enormes recursos para reducir la burocracia y publicar los resultados tan pronto como estaban disponibles.

Al 16 de agosto de 2021, ya han recibido la vacunación completa más de 168 millones de estadounidenses y los CDC continúan haciendo un seguimiento de las reacciones adversas.

Obtén información sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 »

Volver al principio

Mito: Las vacunas no son seguras para las personas embarazadas o que están intentando quedar embarazadas.

Verdad: los CDC señalan que las mujeres embarazadas presentan mayores riesgos de tener una enfermedad grave a causa del COVID-19. El 11 de agosto de 2021, los CDC recomendaron que las personas embarazadas se vacunen, según la revisión de datos recientes de seguridad de las vacunas del organismo. Esta nueva directriz complementa una recomendación anterior del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG). 

Las personas embarazadas deben vacunarse: la información más reciente sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19
Deborah Goldfrank, directora de Ginecología General de MSK, explica lo que sabemos sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 para las madres embarazadas y en período de lactancia y sus bebés.
Volver al principio

Mito: La cifra de muertes por COVID-19 es exagerada. Incluye a personas que ya estaban enfermas con otras afecciones.

Verdad: En un informe de los CDC sobre las muertes debidas al COVID-19, los investigadores descubrieron que el COVID-19 puede provocar directa e indirectamente la muerte. Las personas con afecciones subyacentes, como la diabetes o la obesidad, corren un mayor riesgo de contraer COVID-19 que las que no tienen afecciones preexistentes. Es verdad que las afecciones preexistentes de una persona pueden haber contribuido a que esta muriera por COVID-19. No obstante, si la persona no hubiese contraído el virus, es poco probable que su afección preexistente le hubiera provocado la muerte. De hecho, es probable que el número de muertes por COVID-19 sea mayor de lo que indican las cifras actuales. Por ejemplo, las personas que mueren de COVID-19 sin que hayan sido testeadas puede que no estén incluidas en las cifras actuales.


16 de agosto de 2021


Otros recursos

Volver al principio